Hace un tiempo atrás la industria de alimentos creó a los edulcorantes como una forma de sustitutos del azúcar, con el fin de que sean usados por los pacientes con diabetes o con otras condiciones en las cuales no se tolera o no se puede metabolizar este carbohidrato. Hay indicaciones recientes que los edulcorantes pueden impactar la absorción intestinal de la glucosa.

Una gran variedad de sustitutos del azúcar

Aparte de la miel, papelón o panela, e incluso el azúcar morena, las cuales son derivadas de la naturaleza, existen otros edulcorantes creados o fabricados en la industria llamados artificiales, uno de los primeros fue la sacarina, y desde ella un sinfín más de productos edulcorantes como el aspartame, la sucralosa, acesulfame-K, estevia, etc. Quienes han dominado el mercado en distintas etapas, teniendo una férrea competencia entre marcas.

Confusión sobre el uso de edulcorantes

Todo esto ha ocasionado que se hayan creado múltiples mitos alrededor de los edulcorantes. Desde sus inicios muchos se opusieron por no ser naturales completamente, algunos dijeron que no se podrían procesar o metabolizar adecuadamente en el cuerpo, etc. Un mito que recordamos muy bien es el que decía “todos los edulcorantes causan cáncer”, y actualmente sabemos que no es así, para cada uno existe un nivel máximo de tolerancia para evitar efectos adversos, por lo cual su uso en cantidades racionales sigue siendo seguro. Tanto que son reconocidos y aprobados por los entes regulatorios como la FDA.

Otro mito que resultó famoso fue: “la sucralosa se descubrió como parte de un experimento para producir plaguicidas contra las cucarachas”. Una frase que resulta falsa también, ya que la sucralosa no proviene de ningún plaguicida. Este edulcorante se formó al agregar tres moléculas del elemento cloro a la estructura del azúcar simple de mesa, por sólo este detalle, nuestras enzimas –que son altamente específicas- no reconocen al azúcar y no la metabolizan, por lo tanto, en teoría no debería aumentar los niveles de glicemia en sangre, ni debería de desencadenar la respuesta de la insulina. Sin embargo, en nuestro cuerpo no todo es tan sencillo, además como hemos visto en post anteriores, no todos respondemos de la misma manera.

Estas confusiones demuestran que aún hace falta mucha investigación en torno al tema para esclarecer más la situación y tener pruebas que den una verdadera conclusión sobre el efecto de los edulcorantes en el cuerpo. Para esto, cada día, más grupos de investigación se abocan a evaluar y comparar distintos tipos de edulcorantes.

Edulcorantes y la absorción intestinal

Durante los últimos 10 años, se ha investigado en buena medida sobre el efecto de los endulzantes en la absorción intestinal, con resultados bastantes contradictorios, sin embargo, uno de los más recientes y mejor controlado ha sido el desarrollado por el equipo del Dr. R. Young en Australia, presentado a finales de 2017 en el congreso del EASD.

En ese estudio tomaron a 27 sujetos sanos, con una edad promedio de 27 años, con un peso adecuado para su estatura y de los cuales 14 fueron hombres. A cada uno se les hizo una evaluación endoscópica y sanguínea antes y después, se dividieron a los participantes en 2 grupos al azar y la intervención consistió en darles una cápsula que contenía edulcorantes artificiales en una cantidad similar a una botella de bebida gaseosa light de 1,5 litros o un placebo, durante 2 semanas, posteriormente ofrecieron vía endoscópica una solución de glucosa durante un tiempo determinado y se observaron las diferencias en la respuesta intestinal a la glucosa.

Sus resultados se ajustaron en torno a variables que pudieran resultar confusoras como la ingesta dietética, y en este punto te preguntarás ¿Y qué lograron encontrar estos investigadores? Eso es lo más interesante.

Young y sus colaboradores llegaron a tres conclusiones muy relevantes:

  1. La administración de edulcorantes no calóricos artificiales que se encuentran normalmente en las bebidas gaseosas dietéticas durante 2 semanas alteró la respuesta intestinal a la glucosa.
  2. Luego del consumo de edulcorantes calóricos artificiales por 2 semanas se aumenta la absorción intestinal de la glucosa, así como los niveles de glucosa en sangre. Un hallazgo increíble porque como vimos antes la teoría es que no debería aumentar, pero en este caso si lo hace como efecto de que el intestino tuvo un período de en el que no estuvo en contacto con la glucosa que es lo “normal”.
  3. Disminuye el efecto de una proteína indispensable para el metabolismo de la glucosa como lo es el GLP-1.

Estos hallazgos, se traducen en un indicio que demuestra que al parecer el consumo de edulcorantes, altera la absorción intestinal frente a la glucosa. Aún faltaría que otros grupos de investigación repliquen la experiencia y ofrezcan sus resultados, en caso de ser similares, entonces se podría llegar más adelante a la conclusión de que consumir bebidas gaseosas dietéticas en lugar de las regulares no tiene un efecto benéfico sobre el riesgo de padecer de diabetes tipo 2, ya que en ambos productos se incrementan los niveles de glucosa en sangre. Así que ya lo sabes, piénsalo dos veces antes de tomarte una bebida gaseosa dietética. Es mejor que la sustituyas por una infusión natural o un jugo de fruta natural. ¡Salud!

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